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lunes, 3 de febrero de 2020

BOICOT


Organizaciones sitiaran el Congreso
Van contra el matrimonio igualitario.




En la primera plana de Notiver del 26 de enero, se puede leer: “Organizaciones pro vida y pro familia, asociaciones civiles, empresarios, iglesias católicas (sic) y evangélicas anunciaron un “boicot” al Congreso de Veracruz, previo a la votación para someter al Pleno el dictamen que permitirá el matrimonio igualitario”

El alboroto es debido a que el Congreso por fin quiere desquitar el sueldo que percibe; ya que existen tantas deficiencias y vacíos en el Código Civil para el Estado de Veracruz. Por mencionar uno: el divorcio sin causa no está en el Código; es decir, el articulo 141, menciona 19 posibles causas de divorcio; pero, muchas familias y parejas han sufrido desgaste emocional y económico, tratando de disolver el vínculo matrimonial sin lograrlo, debido a que los conceptos son difíciles de demostrar. Urge no tanto una reforma, sino una actualización, ya que, en Códigos de otros Estados, como Puebla, existe el divorcio incausado.

Continúan diciendo:
…reducen el matrimonio a un “derecho humano” cuando el matrimonio no es un derecho, es una institución natural a la que está exclusivamente confiada la misión de transmitir la vida, la familia”

Estos grupos, en caso de existir, son especialistas en Derecho, Filosofía y Teología; en todo caso el artículo que no quieren que se modifique es el 75 que define el matrimonio, como: El matrimonio es la unión de un solo hombre y de una sola mujer que conviven para realizar los fines esenciales de la familia como institución social y civil. No dice que sea natural; hasta aquí, esta bien; es social y civil.

El tema no es nuevo; los gobiernos priistas han tratado de actualizar el Código Civil, más de una vez; pero como existen componendas con la jerarquía católica, siempre detienen este tipo de modificaciones; llegando incluso a la amenaza a la excomunión.

A algunos les es indiferente una u otra causa; pero vivimos en sociedad y compartimos espacios; debe tener alguna respuesta a esta posición, sin imponer una respuesta absoluta, porque no existe; solo reflexiones y conclusiones sin que parezca defender a alguno de los actores.

1.- ¿Si se evita modificar el artículo 75, no habrá matrimonios igualitarios en Veracruz? No, aunque no se modifique el Artículo 75 del Código Civil de Veracruz; los matrimonios igualitarios seguirán, porque, cuando el Código local no lo autoriza, se hace por Jurisprudencia.

2.- ¿El matrimonio es una institución natural? No, es una institución del hombre; si fuera natural; veríamos a muchos mamíferos y aves casándose.

Las organizaciones que se mencionan en el periódico; en caso de existir; no están presentes donde se les necesita. 

Dicen defender la vida y a la familia; pero, cuando caminas por las banquetas de la ciudad, los parques, el hospital regional; veras niños sentados pidiendo limosna, niños drogados, sin casa, sin familia; niñas desesperadas de 14 años listas para dar a luz, sin que nadie les pague el parto, o que han sido arrojadas del hospital porque se necesita la cama. Nunca se ve una “provida” “Profamilia”. Porque ahí no hay reporteros, no hay entrevistas, no hay cámaras.




B. J. Zaragoza

lunes, 15 de julio de 2013

LA SEMILLA Y LA FLOR


Uno de tantos motivos para casarse  es, la soledad. Por lo pronto, te diré que no existe tal soledad y si te parece que sí, es porque no te conoces y desde luego no conoces tu origen.

 Pero, sin cambiar las cosas; dejando tal cual las ves; debes comenzar por hacer relaciones. Aquí, surgen más dudas, porque las definiciones que tienes en tu mente, no son las reales. Cuando se dice relacionarse, se refiere a todo; con todo.

 No te conoces. Aún no has nacido, eres sólo una oportunidad. Toda­vía no eres una plenitud, y sólo dos personas plenas pueden rela­cionarse. Relacionarse es una de las cosas más grandes de la vida: relacionarse significa amar, relacionarse significa compartir. Pero antes de poder compartir, debes tener. Y antes de poder amar debes estar lleno de amor.

Dos semillas no pueden relacionarse, están cerradas. Dos flores sí pueden relacionarse; están abiertas, pueden ofrecerse su fragan­cia mutuamente, pueden bailar al mismo sol y al mismo viento, pueden tener un diálogo, pueden susurrar. Pero eso no es posible para dos semillas. Las semillas están completamente cerradas, sin ventanas, ¿cómo se van a relacionar?

 Y esa es la situación. Cuando nace, el hombre es una semilla; puede llegar a ser una flor, puede que no. Todo depende de ti, de lo que hagas contigo mismo; todo depende de si creces o no. Es tu elección, y hay que afrontar la elección a cada momento; cada mo­mento estás en la encrucijada.

Millones de personas deciden no crecer. Permanecen como se­millas; permanecen como potencial, nunca se hacen realidad. No saben lo que es realizar el propio potencial, no saben lo que es la autorrealización, no saben nada sobre ser. Viven completamente vacíos, mueren completamente vacíos.

 Será exponerte a ti mismo, tu desnudez, tu fealdad, tu vacío. Parece más seguro mantener una distancia. Incluso los amantes mantienen una distancia; sólo llegan hasta un punto, y permane­cen alerta para ver cuándo retroceder. Tienen límites; nunca cru­zan los límites, permanecen confinados en sus límites. Sí, hay una especie de relación, pero no es la de relacionarse, sino la de la po­sesión.

 El marido posee a la mujer, la mujer posee al marido, los pa­dres poseen a los hijos, y así sucesivamente. Pero poseer no es re­lacionarse. De hecho, poseer es destruir todas las posibilidades de relacionarse.

Si te relacionas, respetas; no puedes poseer. Si te relacionas, hay una gran reverencia. Si te relacionas, te acercas muchísimo, estás muy, muy cerca, en profunda intimidad, en imbricación. Sin embargo, no interfieres en la libertad del otro, que sigue siendo un individuo independiente. La relación es de tipo «yo»-«tú», no «yo»-«eso».

Dos amantes sustentan algo invisible y algo inmensamente va­lioso: cierta poesía de ser, cierta música que se oye en las partes más recónditas de su existencia. Ambos lo sustentan, sustentan cierta armonía, pero permanecen independientes. Pueden mos­trarse al otro porque no hay miedo. Saben que son. Conocen su propia belleza interna, conocen su propia fragancia interna; no hay miedo.

 ¿Quieres continuar como semilla?  Si la respuesta es sí, entonces relaciónate con una semilla, no con una flor, porque no podrás relacionarte con ella.
 
B. J. Zaragoza