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martes, 11 de julio de 2017

¿Los libros son conocimientos prestados? Parte 2

En la entrega anterior se decía sobre la importancia de la lectura, las posiciones de los que han escrito libros; unos negando la utilidad de la lectura y otros enfatizando la importancia; quedó pendiente, sobre ¿Qué libros leer? Y ¿Cómo leer?

Los libros que han de escogerse para su lectura dependerán del objetivo del lector; Armando F. Zubizarreta escribió un libro que tituló: La aventura del trabajo intelectual y ahí menciona varios sistemas de lectura y métodos de investigación; pero, se refiere a una metodología de investigación escolar, o bien, para presentar proyectos; para mi gusto, algo rígidos y encuadrados.

Jesús dice: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” Juan 5:39; hay quienes le dan una connotación religiosa; pero no dijo lee la Biblia, porque en su tiempo no existía.

Por todo lo anterior nos regresamos al punto anterior; se debe definir el objetivo de buscar o leer libros; y lo más importante, lograr el entusiasmo del tema que se quiere abordar o investigar; hay personas que les emociona la historia antigua; entonces, buscar a autores antiguos; quienes gustan por la filosofía, leer los clásicos que son la autoridad en el tema, será lo más recomendable.

Pero hay quienes gustan de los temas religiosos; no hay duda de que se debe comenzar por la Biblia, pero con cuidado, no encajonarse. En México, se habla de libertad religiosa a nivel derecho fundamental, y se da por hecho, porque quienes aparecen en todos los escenarios son católicos, en las novelas de las televisoras, aparece un padre, es raro, ver a un Rabino, un islámico, un budista, porque la libertad religiosa es figurada.

Para aprender sobre religiones y de Dios, no siempre es con los líderes religiosos; Jesús no los soportaba y  explica porqué: “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas” Mateo 23:4.

Entonces se debe aprender con quienes explican porqué no son religiosos y ahí están: Bertrand Russell, Friedrich Nietzsche, Georges Ivanovitch Gurdjieff; Fernando Savater y Albert Einstein, solo por mencionar a algunos; ahora que, se recomienda la lectura de las obras de estos gigantes del pensamiento, cuando el lector se sienta libre de toda carga; porque si siente que está pecando, al estudiar o leer las obras de estos señores, mejor abstenerse, todavía no es tiempo.


Se puede leer por una corriente de pensamiento; para complacer el espíritu personal; pero, también, se puede leer y seguir a varios autores que coincidan o que confronten sus pensamientos; es así, como se puede aprender de los demás; existen círculos de lectores, donde se puede debatir libremente los temas de interés, evitando siempre, la ofensa, la agresión; pero que exista pasión e interés para que, defendiendo cada uno su punto de vista, se enriquezcan todos los participantes.


B. J. Zaragoza.

domingo, 12 de marzo de 2017

¿Los libros son conocimientos prestados? Parte1

Está demostrado que todos nacen siendo inteligentes, salvo alguna enfermedad, todos tienen el potencial. Ahora que, para ser sabios, se debe leer mucho, observar, preguntar, experimentar; para adquirir conocimientos.

Existen dos corrientes que se contradicen mutuamente. Unos dicen que leer mucho te puede convertir en sabio, desde luego dependerá de que tipo de libros leas. Otros dicen que conocer por medio de los libros, es tener conocimientos prestados; esto lo dicen gente de la talla de Gautama “El Buda”. Schopenhauer es más incisivo “…el método más seguro para no tener pensamientos propios es coger un libro en la mano en cuanto disponemos de un minuto libre” Y sigue “Leer los pensamientos de otros es como tomar las sobras de un banquete al que no fuimos invitados o como ponernos los vestidos que un forastero dejó en casa”

¿Cómo debatir contra estos gigantes del intelecto?

Pero, insisto, leer muchos libros te servirá para confirmar conocimientos que ya tienes; hay cosas que sabes, pero que no has leído sobre ese tema. Hay buenos contadores que no han asistido a una facultad de contaduría, pero toda su vida han estado arrastrando el lápiz como auxiliar contable; hay secretarias de despachos legales, que, por leer y reescribir los oficios, se aprenden el articulado.

No se puede generalizar; pero, si uno y otro se recibe de contador y de abogado respectivamente, después de leer los libros necesarios para la aprobación de la carrera, no se puede decir que andan con conocimientos prestados. Han formalizado sus conocimientos. Es bueno leer para acrecentar la formación del hombre.

Si todo lo que se debe saber se tuviera que experimentar, la vida no alcanzaría para lograrlo. Leer libros, no solo es necesario y recomendable, todo hombre que desea crecer, debe leer. No para presunción, sino para fortalecer su formación; si puede viajar, muy bien, pero si no, debe interesarse por lo que dicen y piensan otros hombres y mujeres de otras culturas y épocas.

Muchos libros han servido de inspiración a otros hombres, para llevar cambios a sus respectivos países, aumentar sus conocimientos; han complementado sus propios trabajos e ideas, en base a principios de otros pensadores; sobre todo los librepensadores.

¿Quién no ha leído la Biblia? ¿Cuántos no se han deleitado con Don Quijote de la Mancha? ¿Quién no se ha estremecido con La Guerra y la Paz?

Hombres y países han cambiado su tendencia social, después de leer libros como El Contrato Social, El Capital, El Manifiesto Comunista, El cuarto camino. El propio Gandhi fue influenciado al leer los libros de Tolstoi, otro enemigo de la violencia.

En todo caso, leer libros, es muy divertido, emocionante, atractivo y cultural. Leer libros, es tan emocionante como escribir; todo lo que se haga con la finalidad de compartir experiencias u opiniones, es muy interesante. ¿Qué nos impide LEER?

Gautama es un caso especial; sus razones no se pueden explicar en este espacio; a Schopenhauer, le preocupaba el que la gente en vez de pensar y ofrecer algo propio, solo leían libros y después explicaban sus supuestas teorías, como un adolescente actual de Bachiller, que copia del Internet, y pega en su tarea como una investigación propia.


Finalmente, el mismo Schopenhauer, termina diciendo: “Nada existe tan reconfortante para el espíritu como la lectura de los antiguos clásicos: apenas hemos tomado uno en las manos, aunque sólo sea durante media hora, enseguida nos sentimos refrescados, aligerados, purificados, con el espíritu más elevado y reforzado; igual que si hubiésemos bebido en un manantial que brota entre las rocas”.


B. J. Zaragoza